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¡Pinche poder!

elmanifiesto.com.mx
noviembre19/ 2017

El Escarabajo Roto

Por Enrique Quiroz García

Dos hechos de intimidación a reporteros se registraron el martes 14 en Acayucan.

Dos hechos aislados en una ciudad que ha sido escenario de violencia, muerte e impunidad.

Dos hechos que nos habla, por un lado, que la primera autoridad en Acayucan carece de criterio y sensatez y, por otro lado, que quienes a través de emisarios advirtieron o notificaron al reportero Edgar Irán López Hernández que estaba en problemas y que se preparara para lo que ya en puerta esperaba…

Les cuento.

El primer hecho se da frente al palacio municipal, cuando el reportero Fabián Antonio Santiago Hernández se percató que una corriente de aguas negras reptaba al lado de la banqueta de la Avenida Miguel Hidalgo. Las aguas negras emergieron de una alcantarilla que empleados de la CAEV llegaron a reparar, pero cuyas aguas negras no evitaron emergieran y recorrieran la calle llevando su pútrido olor a los transeúntes.

El reportero registró en fotografías la corriente de aguas negras cuando aparece en escena el alcalde de Acayucan Marco Antonio Martínez Amador, acuerpado por algunas personas de su seguridad y otras que forman parte del escuadrón de lambiscones que no le han faltado aun en el ocaso de su administración.

El siguiente párrafo según el reportero fue la expresión de Marco Antonio Martínez Amador al percatarse que Fabián Antonio Santiago Hernández registraba gráficas de lo que la CAEV no tuvo la delicadeza de limpiar:

“¡Ah! es el frustrado de Jáltipan, deja de estar tomando fotos hijo de la chingada, porque me vas a conocer, mejor vete a Jáltipan a pagarle a Coppel o lo que tengas que hacer porque si no te voy a romper la madre”.

Casi al mismo tiempo, cita Fabián Antonio, Miguel Hernández alias “El Tegogolo”, avanzó amenazante con la intención de quietarle su herramienta de trabajo, en tanto el alcalde avanzaba al lugar que originó emergieran las aguas negras y expresó.

“Tenía razón el traumado”.

Fabián continúo tomando fotos y la respuesta a su quehacer de parte del alcalde fue la siguiente:

“¡Ah! sigues tomando fotos”, para luego abordar su camioneta y alejarse del lugar.

Lo anterior es la expresión de quienes mareados del “pinche poder” intentan erradamente ejercer a través de la intimidación su voluntad.

“Pinches periodistas”, frase acuñada a micrófono abierto por el exsecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, es la expresión viva de quienes mareados de poder y frustrados en el intento de doblegar la voluntad de algunas personas recurren a la violencia verbal o física, convirtiendo el horror y la intimidación como la única forma de expresión para hacerse escuchar, respetar o mantener en mansedumbre a quienes no comulgan con la manera en que realizan su trabajo o gobiernan.

La primera reacción del alcalde deja entrever su preocupación por lo que un medio de comunicación diga al día siguiente o en las redes sociales lo contrario a lo que él asegura ha hecho a lo largo de estos cuatro años en Acayucan y arremete con quien atenta contra esta verdad, verdad absoluta para él envuelto en esta vorágine de melosidad y encanto de poder que cada día que pasa ve fenecer alrededor suyo…

““¡Ah! es el frustrado de Jáltipan”.

“¿De Jáltipan?”.

Sí, porque considera que Acayucan es suyo y que no puede venir otra persona a lo que considera suyo a “ensuciar” lo que con tanto “talento” ha hecho posible.

Y prosigue:

“…Mejor vete a Jáltipan a pagarle a Coppel”.

En esta parte de la oración, Marco Antonio Martínez Amador asume una actitud clasista, ¿por qué? Porque el reportero además de ser “pinche” está jodido y pues al igual que miles de personas –asume el alcalde de Acayucan- tiene la necesidad de comprar a crédito lo necesario para sobrevivir como millones de familias en México. Claro, el alcalde no tiene esa necesidad. Él no acude a Coppel ni a ninguna tienda departamental a comprar a crédito un pantalón, camisas o calzón, él es el alcalde y tiene, primero, poder político y por ende dinero. ¡Qué dirían las familias pudientes si lo vieran comprar a crédito un par de calcetines o unos calzones azules! No, pues no…

Luego del intento del “Tegogolo” por intimidar al reportero, Marco Antonio Martínez se da cuenta que:

“Tenía razón el traumado”.

Porque para el alcalde de Acayucan quien no reconozca su esfuerzo y que en Acayucan las cosas están bien hechas, es un traumado…

Luego entonces, quien no coincida con sus sentencias provincianas es un traumado, ¿quién será el acomplejado?

Esta es la expresión del “pinche poder”.

¡Palabra del señor!

El segundo hecho lo protagonizan presuntos “abogados” del excandidato a la presidencia municipal de San Juan Evangelista Miguel Ángel Vázquez Bonilla.

Quienes, primero llaman al celular del reportero Edgar Irán Hernández López para supuestamente adquirirle un espacio de publicidad y con ese pretexto se citan en el palacio municipal de Acayucan donde tienen una oficina cuyas siglas pertenece a una de las dos organizaciones de reporteros que existen en esta ciudad. Una vez allí, uno de los “abogados” le toma fotografías y le dice que será denunciado por presumir adjetivos en una nota en la que atañen al susodicho en un hecho de sangre en el que finalmente fue absuelto por las autoridades competentes.

Los reporteros no somos intocables.

Nos debe de quedar claro.

Quienes consideran han sido agraviados, violentados en sus derechos por algunos compañeros de los distintos medios de comunicación pueden recurrir a las instancias correspondientes a denunciar a quien haya incurrido en un acto de abuso del “pinche poder” como medio de comunicación.

Servirá incluso para mostrarle a quien haya que mostrar y demostrar que nadie es intocable y que para ello hay leyes, lineamientos, reglas y etcétera, etcétera… pero hacer del poder político y económico un ejercicio de la violencia y el horror no es lo correcto, no es el camino…

Si Marcos Martínez antes de utilizar adjetivos en contra del reportero que estaba haciendo lo propio le hubiera mostrado su preocupación por un hecho que no ocasionó él, sino la CAEV, considero que otra historia se hubiese escrito, no ésta.

Si los abogados de Miguel Ángel hubiesen pedido su derecho de réplica a quien escribió una nota que considera ofensiva, estoy seguro que el compañero se la hubiese concedido.

¡Ah! Pero el pinche poder no necesita guardar las formas o respetar las leyes.

Empero, esta enfermedad sui generis no es propia de los políticos o de los acaudalados, sucede hasta en las mejores familias y el gremio reporteril no es la excepción. Por ejemplo, escuché de Santos López Celdo dos expresiones en los casos antes referidos. En el primero sentenció: “Fabián no es de mi asociación, así que lo defienda la APAAC”. A las pocas horas sucede lo de Irán y comentó: “A éste sí lo vamos apoyar porque él si pertenece a mi asociación la APIA”…Sin embargo, la cercanía que Santos López Celdo tiene con el alcalde de Acayucan me deja entrever que es otro el motivo por el que zorrunamente argumenta que su agrupación no apoya a Fabián y sí a Edgar Irán…

Considero que es más grave la actitud que asume el señor Santos López Celdo que incluso la de los personajes antes descritos. ¿Por qué? Porque su actitud denota desde mucho antes de que sucedieran los casos presentados en estas líneas que su interés es personal y no colectivo, recurriendo incluso al soborno con tal de abatir a quienes considera sus enemigos con ofrecimientos como el que a continuación describo:

Ejemplo:

  1. Ofreció a Fidel García Clemente un terreno en la colonia de los periodistas a cambio de que abandonara a la APAAC y se uniera a la APIA, Fidel se dejó seducir…
  2. El mismo ofrecimiento hizo a Fabián Antonio Santiago Hernández, quien se negó a aceptar tal oferta.

Sin embargo y que pese a que Santos López Celdo dijo intervendría por Edgar Irán López Hernández porque él sí es de sus agremiados, no cumplió. Quiso sí eludir su responsabilidad como “dirigente” de su agrupación porque sus intereses son más poderosos que la integridad física y moral de sus compañeros e intentó culpar a otros compañeros de su decidida omisión en el caso y evitar así se diera a conocer a la opinión pública y a las autoridades esta situación, finalmente fue casi obligado por sus propios compañeros para que publicara en su cuenta de Facebook el desplegado en apoyo a quien dijo defendería con más fervor que un guadalupano a la Virgen morena…

¡No a la violencia!

¡Sí al diálogo!

“¡Pinche poder!”…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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