CLAROSCUROS

Por José Luis Ortega Vidal
(1)
El papel de Juan Octavio Pavón González al frente de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno de Javier Duarte fue el equivalente a poner a un sacristán al frente de una tienda de cuetes.
Con antecedentes familiares en Acayucan, es nativo de Coatzacoalcos y su contacto con la comunicación de masas se desarrolla en el terreno de la tecnología –el mundo del internet- más no en el plano político.
Aunque suenen igual: la comunicación y la comunicación son diferentes.
Para un comunicólogo el mensaje es el enlace entre un emisor y un receptor y el proceso de comunicación se cierra cuando el segundo retorna el mensaje recibido a su creador original.
Para un político –en cambio- el mensaje es la manera más eficiente de agarrar de pendejos a quienes hoy o mañana habrá de ratificar –vía la Ley- la permanencia del emisor junto a una inagotable bolsa de dinero para gastarla como sus señores huevos le indiquen.
He ahí la pequeña diferencia que Juan Octavio Pavón González no logró distinguir durante su paso por la DGCS.
Y si el sureño ha sido removido de su cargo no es porque se le vaya a candidatear para formar parte del santoral católico.
Se va, simplemente porque no funcionó.
Y no funcionó porque lo suyo es manejar mensajes vía computadoras, no entender el bizarro universo de la política, abrumadoramente corrupta por definición.

 

(2)
“El Cisne”, un joven político nacido en Tuxpan, al norte de Veracruz, conoce perfectamente la diferencia entre comunicación y comunicación.
De hecho, del profundo conocimiento que tiene al respecto el señor Alberto Silva Ramos –que así se llama el susodicho- ha hecho una carrera que lo llevó a endeudar a su municipio cuando fue su alcalde, a convertir la DGCS en un banquete de petit comité cuando estuvo allí por primera vez y al PRI estatal en un ring de boxeo…
Ese ring se empleo para atacar a Miguel Angel Yunes Linares, especialista como él en tirar golpes de toda clase con tal de vencer al enemigo y nutrirse para ello de la moral: ese árbol que da moras según el pensamiento de gente como el tuxpeño y el de Soledad de Doblado.

 

(3)
Georgina Domínguez Colío dejó la DGCS endeudada tras salir de su gestión al frente en la primera etapa del gobierno de Javier Duarte.
Nada menos que con 1 mil 500 millones de pesos.
Ella, desde entonces, goza de las mieles financieras y pasó de empleada a empresaria comunicacional…
Dichas mieles estuvieron ausentes en otras etapas de la vida de Gina y vale decir que es muy su vida sólo que es importante seguir la ruta del dinero…-.
¿A qué regresa Alberto?
La campaña es de dos meses y si viniese a confrontarse de nueva cuenta con Yunes Linares, por lógica lo regresarían –mínimo- a la jefatura de prensa del PRI y no al palacio de gobierno.
La ley prohíbe la intervención de las autoridades en los procesos electorales y Silva Ramos correría el peligro de ser denunciado y en una de esas llamado ante un juez en el caso de ser descubierto en el empleo de la DGCS para apoyar a Héctor Yunes y atacar a Miguel Angel.

 

(4)
Sin ser un tonto, Juan Octavio Pavón González no contó ni cuenta con la perversidad necesaria en el ejercicio de la política.
A Silva le sobra perversidad y lo que le falta –en grado sumo- es honestidad.

 

(5)
La campaña más cerrada de que se tenga registro en Veracruz en la búsqueda de una gubernatura arranca este domingo 3 de abril.
El peor enemigo del PRI -es decir de Héctor Yunes- se llama Javier Duarte de Ochoa.
Los cinco de Tierra Blanca, los tres de Papantla, el caso de los Porkys, la deuda oficialmente reconocida en 50 mil millones de pesos, la deuda con la UV que para Duarte es de 400 millones y para Sara Ladrón de Guevara supera los 2 mil 300 millones…
El desempleo, las mentiras como el anuncio de que el bulevar tecnológicos de Minatitlán está concluido y es evidente que lleva años sin terminarse, los secuestros y asesinatos que se han vuelto escenario cotidiano en territorio veracruzano, el terror como forma de convivio cotidiano…
Los Ayuntamientos vacíos y desesperados, la opacidad, la corrupción sin castigo alguno, los 35 mil millones mal manejados que denuncia la Auditoría Superior de la Federación…
Los periodistas asesinados, la procuración de justicia inexistente, la aplicación de justicia corrupta, la presencia de tres cárteles y el surgimiento de pequeñas células delincuenciales de norte a sur y de oriente a poniente del suelo veracruzano…
La trascendencia nacional e internacional de este escenario.
Todo esto tiene un hombre común: Javier Duarte de Ochoa.
¿Javier Duarte ha sido culpable de todo esto?
Al tratarse de un daño a nivel estructural cuyas consecuencias trascenderán por décadas es imposible que un solo hombre lo haya hecho solo.
Claro que el actual gobernador es protagonista, responsable y corresponsable de este fracaso histórico pero no lo pudo haber hecho sin cómplices.
Sin embargo, esa es la percepción, ese es el sentir de la población aquí, en el resto del país y en el extranjero.

(6)
Ante tal panorama, Alberto Silva regresa a Veracruz en calidad de un salvavidas de juguete tras el hundimiento de un trasatlántico.

(7)
De no ser por la pudrición que sufre Veracruz, el regreso del “cisne” representaría un ejercicio de humor negro.