Por Enrique Quiroz García

El viernes anterior a muy temprana hora, oficiales de Transporte Público en coordinación con la Policía Naval, Fuerza Civil, Secretaría de Marina, Tránsito del Estado, montaron un impresionante operativo en Acayucan. Las entradas de esta ciudad fueron flanqueadas por los representantes de ambas dependencias. Estas acciones que fueron acompañadas del sobrevuelo de dos helicóptero cuyo sonido policial sugería a los impávidos ciudadanos que el “gobierno del cambio” habría despertado de su letargo e implementado un operativo para acabar con la delincuencia e impunidad en esta región; pero no. No. Este acto evidentemente protagónico del gobernador  en turno, Miguel Ángel Yunes Linares, fue para infraccionar, llevar al corralón a los vehículos cuyos propietarios o concesionarios no cuenten con algún documento que cumpla con los requisitos y luego entonces se regularicen previó pago a Hacienda del Estado. Es decir, este operativo tuvo la evidente finalidad de llevar dinero a las arcas del estado para lo que se ofrezca en el próximo proceso electoral.

El operativo implementado por el gobernador sin “varita mágica” no se activa cuando un ciudadano común y corriente requiere el apoyo de los gobiernos en turno. No. Empero, sí aplica para hacer “justicia administrativa” y con ello recaudar recursos económicos “legales” para las arcas del gobierno en turno.

120 mil concesionarios de taxis que es la suma de placas de esta modalidad de transporte público en el estado tienen que “empadronarse” bajo el argumento del gobernador de acabar con taxis piratas. La pregunta que se hacen temerosos concesionarios es si esos más de  2 mil pesos que pagan por dicho trámite y los 800 pesos que pagan por cada chofer o postureros a  su cargo, se traducirán alguna vez en beneficios para ellos. No, es la respuesta preconcebida por quienes saben que están siendo violentados en sus derechos e incluso, hay quienes aseguran que estas acciones del gobernador del estado Miguel Ángel Yunes Linares, es un robo. Pero callan y obedecen para no ser reprimidos por quien hizo ver la suerte de sus enemigos cuando fue el brazo ejecutor del chirinato.

El viernes anterior decenas de vehículos en la modalidad de taxis fueron llevados al corralón de las Grúas Ache, esta última, es una empresa que ha tenido el monopolio de los arrastres de vehículos que son “infraccionados” por Tránsito del Estado o por Transporte Público. La estancia de una motocicleta en los corralones de esta empresa propiedad de la familia Ache les cuesta un ojo de la cara a quienes tienen la desgracia de caer en las garras de éstos depredadores disfrazados de autoridad cuya encomienda es poner orden en la vialidad. No se diga de automovilistas que tienen la desdicha de no tener en regla documento alguno.

Curioso resultó que durante este operativo se hicieran presentes en las afueras del corralón hijos de “políticos del cambio” porque resultaron concesionarios de algunas plaquitas de taxis. ¡Ya no hay moral! Escupen para arriba y mírelos ahí reclamando sus derechos obtenidos a la usanza de los viejos priistas. Es, como quien dice “la misma gata, sólo que revolcada”.

¡DRONES EN ACCIÓN!

Con que cuentos infantiles le sale el señor gobernador a los veracruzanos, a quienes radicamos en estas tierras y vivimos el día a día de la “rebosante realidad” de muchas familias. Empero, para el señor gobernador y sus escribidores insisten en repetir una mentira para ver si de casualidad o por equivocación le creemos el cuento de los drones y las acciones en contra de la delincuencia.

Por cierto, durante el viernes anterior corrió el fuerte rumor de la fuga de reos del CERESO de Acayucan. Mucha gente relacionó este rumor con el sobrevuelo de los helicópteros, pero el operativo tuvo a todas luces una finalidad recaudatoria. Ese fue el objetivo de Miguel Ángel Yunes Linares, el gobernador “sin varita mágica”, el “mago de los drones”, el “paladín de la justicia” y porque no decirlo, de “la mentira e impunidad en Veracruz”.