• Hoy es: viernes, octubre 19, 2018
  • 30 C

El trapiche: tradición y romanticismo de la industria primitiva | El Manifiesto

elmanifiesto.com.mx
julio29/ 2018

*Recuerdo que mi primer trompo era de café y bailó, estaba feo el trompo, todo macheteado, ¡pasu madre!

* Estaba Maco jugando su balero, era una latita de La Lechera, con el pinche huecote, ¡pues chingue a su madre! El niño estaba feliz, yo quería venirme a Soconusco…Relata el profesor Enrique López…


Por Enrique Quiroz García | Soconusco, Ver.“Me gusta la miel de dedo | pero que otro la trajine”, así concluye una charla con el profesor de escuela rural e integrante de la asociación civil Arrieros del Apompo, Enrique López, a quien encontré girando de un legendario trapiche de los años 20 del siglo pasado, junto con otro gran amigo trovador y académico del CBTiS 48, Guillermo Vergara. A escasos dos kilómetros de la cabecera municipal, camino a La Salina, me abrí paso entre los yerbajos y los milpales, y poco a poco me encontré con el olor dulce de la caña, la soledad y el cálido sol del sur, paisaje de tierra seca y de árboles remando en las sombras que anuncian la noche.

 

El motivo de mi estadía en ese paraje del Soconusco rural, fue conocer esa inspirada faena de producir miel y agua de caña, y sí, reitero, ambos amigos daban vuelo a la molienda cuyo aroma dulce y deleitante llevaba el aire a nuestras narinas…

“Este trapiche, era de un viejito que se llamaba Francisco Hernández, de Oluta, porque el primero que tengo y está desarmado era de un tío que se llamaba Nicomedes Vidal, precisamente de su abuelo de la mujer de Miguel Rosas, Marcela Vidal…mi tío tenía un trapiche en Chalcomulco,  entonces, yo uní las tradiciones de mi familia materna; mi tío Nico que cuando yo tenía ocho años él ya tenía trapiche, y mi tío Genaro Ramírez de la Cruz que es el trapiche que hasta ahorita, que no está trabajando, ese es el tío que te digo que ya estaba anciano y dirigía los trabajos. No hay necesidad de que tu andes empujando, esto que hago lo hace el caballo, y lo hacemos nomas de gusto porque Memo me dijo que quería venir y le dije, cuando tu vengas pues solitos le damos vueltas, pero vamos a moler dos o tres cañas, hasta cinco con mi nieto, pero no más, si tú quieres 10 varitas, pero nada más…

 

– ¿De dónde es originario el trapiche?

 

Pues debe de ser de Estados Unidos, porque el de mi tío Genaro, me platicó, lo compraron americano, vino en tren armado ya, M. DURINGYC SUCS EL CHATO NO 22 VERA CRUZ MODELO 1926, lo fueron a traer en yunta.

 

– ¿Pesa?

 

-Si pesa.

 

– ¿Ya lo vio Alfredo? (Alfredo Delgado) ¿Qué te dijo? Interviene Memo Vergara.

 

– ¡Nada!

 

– ¿Cuándo adquiriste el trapiche?

 

Este lo adquirí hace como unos 18 años, pero lo tuve como unos seis años parado (uno porque un pariente mecánico mío me dijo que me iba ayudar, que le iba a componer las chumaceras y se lo llevé y lo tuvo como dos años en el taller y nunca le hicieron nada.  Mira, ven tráelo que le vamos arreglar… mmm nada. Yo lo comprendo porque es algo que está fuera de su área. Y de ahí, un compadre mío aquí por Estribera, ¡tenía un cañal allá abajo en la zanja! ¡Mira compadre! ¡Tenía un puto cañal grande! pero pues allá abajo. Yo le dije mira compadre, yo tengo un trapiche, si quieres te lo traigo y me dice: ¡Ay compadre es que de eso yo ya estoy cansado! Él pensaba que yo le iba a dar la vuelta. ¡No compadre! Pues era gente de la sierra, pero nunca encontramos postes, porque él tiene todo deforestado donde vive, no encontramos ningún tronco gruesecito, no compadre, aquí necesitamos cuatro postes…

 

– ¿Para asentarlo?

 

– ¡Ahí está ese! No compadre ese no nos sirve, necesitamos cuatros postes…estos porque son corazón, están bien labrados, los originales están allá tirados, ahorita los voy a utilizar para cercar. Cuando los jala el caballo hasta la maquina se mueve.

 

¿Relátame, cómo te fuiste enamorando de toda esta tradición, porque sé que además haces pelotas de hule y te gusta saber de tus orígenes?

-Porque me desarrollé en la vida tradicional, por ejemplo, en el trapiche cuando fui a ver a mi tío Genaro, porque me gusta mucho el agua de caña, me dice qué quieres hacer, quieres ayudar. Sí quiero ayudar, pero ahí andaban chamacos arriba del caballo. Y qué voy hacer arriba del caballo, vi que era un trabajo de chamacos; me voy a poner a meter caña, no pues metes dos o tres varas, pero metes setenta varas, cien varas, 150 varas, ya te cansan las manos, ya te están picando las hormigas y no por eso vas a decir no pues ya no, porque hay que estar dando vueltas, no hay que dejar tirada esa chingadera.  Por eso les digo que no dejen tiradas las cañas, el viejito nos decía. Este trabajo es bonito, este trabajo es de la industria primitiva, por decirlo así, el día que empieza la molienda ya no se para, porque hay que traer la caña, picarla y traerla, picarla y traerla, y ya hoy, por ejemplo, nos ponemos a trabajar, mañana y pasado. Esa es la parte de la caña, me gustó como el viejo nos enseñó, y era una persona de edad, pero con la brillantez de un joven, pues, nadie decía hay pobre viejito no se vaya a caer, agárrenlo, no, ¡ni madres!…

 

¿Tu tío era de Soconusco?

 

-Sí, sólo que su rancho estaba por el camino a la Cruz.

 

– ¿Vive?

 

-No, ya no, se murió… A mí la miel me sale a las 5 o a las seis de la tarde, desde las 1 de la tarde…Y si volviera a poner, a las 11 de la noche iba a estar saliendo y a las cinco o seis de la mañana iba a estar saliendo…

 

– ¿Qué consume más la gente, el agua o la miel de caña?

 

-Más el agua, más el agua.

 

– ¿La vendes fría, la vendes al tiempo?

 

-La estamos vendiendo al tiempo, por litro, el litro lo estamos vendiendo a 25, vale 30 pesos, pero mi hija me dice, vamos a darlo a 25…lo damos a 25….

 

– ¿Es un lujo beber jugo de caña?

 

-Sí, es un néctar…

 

He escuchado diversas historias de personajes de Soconusco, alguna vez escribiré sobre ellos.

 

Hoy, el recuerdo me trae el aroma de los yerbajos y el olor dulce de la caña mientras veo a Memo y a Enrique rotar del trapiche, en tanto veo escurrir el jugo de la caña que va a parar a una improvisada jarra.

 

A un lado, el horno donde se cuece la miel.

 

Enrique López es un personaje de su tierra.

 

Muchas veces lo he visto caminar por las calles de su pueblo rumbo a este paraje; con la camisa amarrada de sus puntas, desabotonada, huaraches, machete al hombro y una bolsa, a la usanza de los campesinos de antaño.

 

– “Y lo demás…como niños a nosotros nos tocó, a mí me tocó ver que los niños hacían sus trompos El primer día que iba a bailar mi trompo, me sentí una maravilla: era un trompo feo, cabrón, todo macheteado, la bronca es que yo empezaba hacer mi trompo y a lo último le quería poner la punta, y alguien me dice, un adulto, primero se pone el clavo y ya después…Recuerdo que mi primer trompo era de café y bailó, estaba feo el trompo, todo macheteado, pasu madre

 

– ¡Todo teterete! -Interviene Memo Vergara…

 

Pero yo era el chamaco más feliz…a Mario le cuento otra anécdota: le digo que yo veía a otros chamacos como hacían sus baleros, y por más que le intenté se me partían, no podía yo ensartarle y me fui al Zapotal, porque mi mamá allá estaban sus padres, eran soconusqueños pero hubo bautizo de mis primos. Mario conoció a esa familia, son los “valentines” de ahí del zapotal. Vi a un cabrón que creo que se llamaba Macario, pues le decían Maco, estaba Maco jugando su balero, era una latita de La Lechera, con el pinche huecote. ¡Pues chingue a su madre! El niño estaba feliz, yo quería venirme a Soconusco…

 

– ¿Por tu lata?

 

-Me fui atrás de la finca y vi una lata de los vecinos, que tiraban, le hice un pinche hueco le metí la tirita, ese era mi balero, pero la pelota si había que hacerla, y todos los chamacos hacían su pelota de hule, mis primeras pelotas eran brincadoras porque eran cien por ciento de hule, por eso es que sé esas cosas…

 

Lo que hoy atrae a los niños es la cuestión digital y antes era la cuestión artesanal –comenta Memo.

 

-De qué árbol se extrae la materia prima para hacer la pelota de hule?

 

-Del árbol de hule, aquí no hay, lo traigo de una finca de un tío, es un árbol de hoja grandota, hay que castrar el tallo de hule y llevar varios recipientes para llenar varios litros, es hasta terapéutico…

 

La charla concluye.

 

Memo y yo salimos del lugar, Enrique López se queda, porque asegura que:

 

“La miel se va calando, se deja caer en hojas de plátano, cuando ya se espumo más o menos se prueba y empieza a tirar en la hoja de plátano, si se desparrama todavía no es miel, eso va a estar cabrán heredárselo a otro…como quien dice: Me gusta la miel de dedo | Pero que otro lo trajine…es un verso…

 

 

 

 

 

Etiquetas: ,