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Agencias |  Hinchada de soberbia, la pretendida culta, enquistada en la administración pública en el ámbito de la cultura desde Fidel Herrera. Férrea defensora de Javier Duarte de Ochoa (ya había mostrado su compulsión maniaca al servilismo decadente y corrupto el 21 de julio de 2013, al descolgar la pieza S/T de Iraís Esparza, de la exposición “Construcción de lo oculto” en la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa, porque la obra hacía un análisis crítico de la situación económica, política y social que vivimos en el “gobierno” de Javier Duarte) pretextando que (se había reunido un “consejo de directores de galerías estatales de Xalapa” y habían llegado a la conclusión –dos horas antes de inaugurar- de que la obra -ya colgada- no se podía presentar en la exposición) Las sandeces de Silvia Alejandre Prado son por demás patéticas.

 

 

Ahora, recién nombrada como próxima secretaria de cultura, y encargada del Instituto Veracruzano de la Cultura mientras tanto, ha llegado al cargo con más hambre que nunca, metiendo en nómina a un sinfín de improvisados “especialistas” amigos suyos y lamedores de Javier Duarte para perpetuar sus vicios y costumbres, ya que estos priistas se sienten indispensables e irremplazables por sus grandes aptitudes para robar, pues se sabe de un caso en el que le han descontado a un artista porteño el 60 % de su sueldo, pero la notificación de SEFIPLAN le llega por el 100% asunto que se ventila en los juzgados correspondientes, por lo que no se puede mencionar aún.

 

 

Recordemos que la ex Coordinadora de Exposiciones en la Pinacoteca Diego Rivera del IVEC jamás alzó la voz cuando se realizó el robo de las obras de arte del siglo XVIII en el 2016, del Museo de Arte de Orizaba. (En total dos mil 337 piezas de pinturas, óleos, esculturas, cerámicas y grabados (entre ellas las 37 obras de Diego Rivera fueron sustraídas de los museos mencionados), así como cinco mil 997 negativos del acervo histórico) que supuestamente “rescató el IVEC”, de las cuales, muchas se encontraron en las casas de Javier Duarte.

 

 

 

EL CASO MILBURGO TREVIÑO

En junio de 2018, el Mtro. Milburgo Treviño sufrió un infarto cuando se preparaba para ir a su trabajo, en el centro cultural Atarazanas, al parecer los medicamentos que toma, y por el desgaste cotidiano sus nervios y arterias han sufrido un desgaste significativo y se le encaje el nervio ciático entre el hueso pélvico, y coxis (región lumbar) con los consabidos dolores insoportables y a veces parálisis de la pierna derecha. Ante el dolor constante el Mtro. Milburgo Treviño solicitó una excepción temporal (mientras lo operan, en el IMSS) para no ir a checar en la sede del IVEC, Ex Convento Betlemita, y presentarse directamente en su centro de trabajo que es el Centro Cultural Atarazanas donde realiza una labor constante de promoción de la identidad y costumbres veracruzanas como promotor cultural, a través de 3 exposiciones magnas: Carnaval, Cruces de mayo y Día de Muertos, además de impartir el taller permanente de Cartonería. Actividades en las que ocupa hasta los fines de semana, sin ningún tipo de retribución extra.

 

 

Pues Sergio Agustín Rosete Xotlanihua, -subdirector de Artes y patrimonio- y María del Rocío López Guzmán –Jefa de Recursos Humanos- (quien se ha dedicado a molestar al personal desde que entró al IVEC, (en octubre de 2018 realizó el despido injustificado de 20 trabajadores del IVEC)- le negaron la exención de registro de asistencia. Cito: “por el momento no es posible conceder la solicitud de exención de registro de asistencia, (aun) tomando en consideración las recomendaciones emitidas por su médico en el documento que tuvo a bien anexar a la solicitud.

 

 

 

Contraviniendo las disposiciones médicas, los derechos laborales y lo dispuesto por la Ley Federal del Trabajo y las Condiciones Generales de Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social; Ya que el trabajador deberá checar en su centro de trabajo la asistencia. Disposiciones de consideraciones mínimas, tratándose de cualquier trabajador operativo. Pero estamos hablando de un artista que ha dedicado 67 años a la plástica, y 56 años al rescate de las tradiciones veracruzanas, que no debiera tratarse sino con las consideraciones necesarias y no con la brutalidad heródica de unos advenedizos hambrientos que han llegado a sentarse en las oficinas del IVEC a desviar recursos como bien se está viendo, y a intentar dañar el patrimonio veracruzano porque la arquitecta Silvia Alejandre Prado, que tomó unos cursos sobre patrimonio, manejo de museos, museología, museografía, curaduría e historia del arte en Inglaterra y España, no sabe nada de Patrimonio, y mucho menos qué es el patrimonio vivo, ya que el maestro Milburgo Treviño, junto con otros artistas de su generación representan el Patrimonio Vivo de Veracruz.

 

 

SILVIA ALEJANDRE PRADO

No ha hecho nada en sus 111 días de “labores” Ni siquiera ha contratado un servicio de limpieza y los empleados y académicos tienen que hacer la limpieza y pagar para que barran los espacios culturales. En el IVEC la decadencia duartista persiste. Nada le logró hacer el inútil periodo azul: los techos de la sede se están cayendo, las paredes mohosas, los espacios culturales sin mantenimiento. No ha firmado convenio con ninguna financiera, los trabajadores no pueden solicitar créditos o muebles en tiendas como famsa, las financieras deambulan para reestructurar convenios y en unos casos, para que les paguen lo que su antiguo jefecito Javier Duarte dejó de depositar y que sí se les descontaba a los trabajadores. La respuesta para los trabajadores es que hay que esperar, y debe ser que ella gana bastante bien por no hacer nada, pero no así los trabajadores, quizá ella no tiene nombramiento alguno, pero ya hay una administradora: Marina Tapia Díaz, que tiene firma registrada en bancos y que tiene poder para firmar acuerdos.

 

 

Por lo que la voz colectiva de los artistas del estado y de los trabajadores del IVEC expresa que la duartista Silvia Alejandre Prado, sigue en su mundo de duartismo, y no sirve para dirigir ninguna institución, su inutilidad está de manifiesto