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ACARREADOS E INSEGURIDAD RECIBEN A CUITLÁHUAC GARCÍA EN HUEYAPAN

elmanifiesto.com.mx
abril26/ 2019

*Balas, muertos, daños colaterales, terror y lamentos del gobernador fue el escenario de su visita al municipio cañero en el sur de Veracruz.

 

El Escarabajo Roto

 

Por Enrique Quiroz García

 

El sol de mediodía retozaba en Hueyapan.

 

 

En la Avenida principal dos agentes de tránsito lidiaban con el tráfico que la llegada del gobernador Cuitláhuac García Jiménez trajo consigo.

 

 

Mujeres de las zonas indígenas de este municipio vestidas en sus atuendos tradicionales descendían de las camionetas en que fueron acarreados por los organizadores del evento celebrado en la Escuela Primaria Melchor Ocampo, nombre del célebre abogado liberal.

 

 

Poco a poco fueron llegando las “personalidades” de la Cuarta Transformación, es decir, los secretarios de gobierno de Cuitláhuac García Jiménez y alguna que otra diputada imberbe de otros distritos que, a falta de trabajo en el Congreso Local, acudieron a “respaldar” los lamentos del gobernador de Veracruz.

 

 

Mientras los ilustres diputados y funcionarios de gobierno arribaban en sus lujosas camionetas, de las camionetas de transporte mixto rural y camiones urbanos descendían los acarreados, algunos de ellos, los de Los Mangos, platillo en mano se quejaron que, a los organizadores se les olvidó darles agua para pasarse el bocado.

 

El evento del gobernador en Hueyapan no fue distinto de los organizados por sus antecesores. Eso sí, el lamento del gobernador por todos los males que le fueron otorgados por quienes lo antecedieron fue el tema central de su insulso discurso.
¿Ignoraba Cuitláhuac García Jiménez la realidad a la que se enfrentaría al asumir el cargo de gobernador?

 

 

Ayer la alcaldesa de Mixtla de Altamirano fue asesinada junto a su esposo y un acompañante.

 

 

En días anteriores 13 personas fueron masacrados en la ciudad de Minatitlán, incluyendo un menor de menos de 2 años de edad.

 

A lo largo y ancho de nuestra geografía veracruzana corre la sangre impunemente.
Nadie para, detiene, previene los delitos de alto impacto ni los delitos del fuero común.

 

 

El gobierno y quienes lo representan resultan un artículo suntuoso, un artículo que no sirve, que no es útil al pueblo, salvo para la egoteca de las diputadas “inmaculadas” que se redimen en las redes sociales como las redentoras del pueblo, empero, detrás del maquillaje la infamia es el rostro verdadero que grita al unísono: “¡Gobernador!”, “¡Gobernador!”. Esa ha sido y es la historia de nuestros gobiernos.

 

 

Empero, callan ante la realidad que avasalla groseramente el discurso.

 

Quienes nos gobernaron ya no están en el poder.

 

Hoy, quienes dicen gobernar a Veracruz tienen la responsabilidad de dar resultados porque eso fue lo que ofrecieron, ofertaron, aseguraron harían al llegar al poder.
Cuitláhuac García Jiménez estuvo en Hueyapan de Ocampo.

 

 

 

Lo acompañaron los acarreados y su séquito “inmaculado” de la Cuarta Transformación.

 

 

 

El lamento del gobernador hizo que más de uno secara el sudor y las lágrimas quejumbrosas en sus mejillas. No así el diputado Juan Javier Gómez Cazarín quien debatía celular en mano con Zenyazen Escobar García las ultimas noticias de la región cañera, y pues, vaya que fue noticia que, mientras el gobernador llenaba de lamentos el auditorio de la Escuela Primaria Melchor Ocampo, a sólo unos 3 kilómetros de distancia, para ser exactos, en Juan Díaz Cobarrubias, presuntos delincuentes se enfrentaron contra militares. El resultado de este enfrentamiento: dos presuntos delincuentes abatidos y dos señoras de la tercera edad baleadas que fueron parte de los daños colaterales en esta refriega.

 

 

El gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez estuvo en Hueyapan de Ocampo.

 

 

A escasos tres kilómetros de su lastimero lamento, se escenificó una balacera entre presuntos delincuentes y la policía militar. Por un lado, el estallido de las balas nos deletreaba una realidad que tiene hospitalizada a dos ancianas mujeres víctimas colaterales de la inseguridad enseñoreada en Veracruz. Por el otro lado, los gritos de ¡Gobernador! ¡Gobernador! Nos remitió a los reductos demagógicos de una política estéril que sólo ha cambiado de nombre y de actores…

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