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SAYULA, JAVIER SULVARÁN Y LOS INVISIBLES

elmanifiesto.com.mx
julio22/ 2019

#Entrevista   #Sayula  #LosInvisibles

 

*Sulvarán conformó una Junta vecinal que alberga más de 400 piezas arqueológicas de la cultura olmeca, con amas de casa porque a los profesionistas de Sayula que pidió apoyo no les interesa la historia ni la cultura del pueblo.

 

 

*Tiene 3 libros publicados; pero a las regidoras encargadas de la comisión y a la casa de la cultura no les importa ni siquiera para presentar las obras que son un referente inmediato de la historia y la histeria del pueblo.

 

 

*La vida de Gelasia Ceballos Gómez es su próximo estreno editorial, con un tiraje de 50 a 100 libros, porque a nadie le interesa el pasado y, el promotor de la cultura de Sayula tiene que pedir prestado al ISSSTE para autofinanciar la publicación del libro, porque nadie le apuesta a la educación…

 

 

 

 

Por Enrique Quiroz García | El Manifiesto

 

 

“Mi interés es dar a conocer a Sayula y al mundo, -por eso escribo y digo en mis transmisiones de Sayula para el mundo-, de dónde somos, de dónde venimos, de dónde vino nuestra lengua-, y ese sueño ya lo realicé en mi segundo libro, de dónde venimos, de dónde viene nuestra lengua, cómo creció Sayula, eso gracias a dios en mi segundo libro ya pude escribirlo realmente como es, con datos verídicos, fehacientes, por ejemplo, cómo se llamó antes: San Andrés Sayul- tepec, o Sayultepec. En las campanas de la iglesia de San Isidro Labrador, están grabados: 24 de junio de 1849, y hay otras campanas con fecha del 15 de septiembre de 1849. Entonces, relato cómo se forma Sayula sobre el año 1300 al 1400 cuando los aztecas comenzaron a irse hacia el centro de México, fue cuando ya se pobló más con la gente que vino de Oaxaca, de la cultura zoque-mije”, nos cita en entrevista exclusiva Javier Sulvarán Antonio, reportero de esta casa editorial, profesor egresado de la facultad en educación media en la especialidad de historia y abogado litigante, ambas carreras con cédula profesional, ataja.

 

 

Javier Sulvarán Antonio tiene 63 años de edad y es un personaje amado y respetado por el pueblo de Sayula. Fue director durante 19 años en la Escuela Telesecundaria Sor Juana Inés de la Cruz, en la Cruz del Milagro, cuna de El Príncipe, escultura olmeca, una de las obras maestras de la cultura que habitó el sur del estado de Veracruz, en uno de los periodos más tempranos. En ella un individuo con el torso desnudo y una especie de taparrabo atado a la cintura, adopta la posición sedente típica de los olmecas, que nos recuerda la de algunos felinos esculpidos por artistas de esta cultura. El equilibrio y la perfecta simetría, sugieren la gran fuerza y carácter del personaje. El tocado en forma de diadema se une a las orejeras tubulares y pudo indicar la ocupación de un rango social. La estrella de cuatro puntos presente en dicho tocado, tal vez alude al nombre del individuo. Hoy Sayula de Alemán cuenta con una réplica de El Príncipe, que luce en la entrada del palacio municipal de Sayula. Desde 2009 Javier Sulvarán Antonio gestionó ante diversas instancias esta escultura, pero fue hasta el 2014 que el licenciado Erick Lagos Hernández, siendo Secretario de Gobierno autoriza al escultor Ignacio Pérez Solano “nachito” esculpiera la escultura de El Príncipe, emblema de la Cruz del Milagro y de Sayula.

 

 

Sayula de Alemán, en Veracruz, es rico en tradiciones, historia y cultura, “se habla el mije-popoluca, tanto en la cabecera, San Isidro y la comunidad de Sayulita que está delante de Medias Aguas y López Mateos. ¿Por qué? Porque son pobladores de Sayula que se fueron a tomar su parcelita y allá se quedaron y arrearon nuestra lengua, pero ya también está desapareciendo, ya no la quieren hablar, nos daba pena o nos criticaban mucho”, nos dice Sulvarán Antonio, quien ha tenido que navegar contracorriente en propio pueblo, en donde las autoridades encargadas de la comisión de promover la cultura, tal es el caso de la señora Rosalinda Osorio Vidal, regidora  cuarta, “no apoya, siempre sale con negativas”, enfatiza Sulvarán.

 

 

La vida del maestro Sulvarán Antonio ha estado ligada a la arqueología. Estudió en Oaxaca en los años 82, 83, 84, y “visitaba las zonas arqueológicas, Montealbal, Mitla, Xachila, sitios arqueológicos importantes y al pie del quiosco en Oaxaca capital, vendían piezas arqueológicas, réplicas de mármol, de ahí me voy a Cuernavaca, cambio de escuela y en Cuernavaca hacemos otros recorridos a los museos, recorrimos el estado de Querétaro, Michoacán, Puebla, de ahí me fui animando más, primero a coleccionar algunas figurillas, y sí, la primera que tengo es ese rostro doble cara, el que está allá arriba, pegado con el cuerpo de abajo, tiene pegado un rostro abajo y otro arriba”, nos narra.

 

 

– ¿Esa pieza ya está registrada por el INAH?

 

 

-Ya, ya, y así como ves comencé; después algunos vecinos se dieron cuenta y me regalaban piececillas que venían de San Isidro, de aquí de Almagres, adelantito, y otros de aquí de Sayula, otros de la Cruz del Milagro, hasta que me decidí pedir permiso al INAH. Bueno, me dirigí al presidente Calderón, para que me diera permiso para trabajar, exhibir y a la vez para trasladarlas, nos turnaron al INAH y todo eso, pero me contestaron que no se podía que es un delio federal transportar piezas arqueológicas, bueno, en fin, que era un delito, todo eso me contestaron. Pasó un año, me ignoraron hasta que fui a Veracruz a preguntar si había algo y hablé a México y me dijeron que sí y me fui directamente a México a poner mi queja, llevé un escrito y desde ahí fue como si le hubieran echado lumbre, me dijeron en la casa que me estaban buscando, yo estaba en México, vinieron, checaron mis piezas, las analizaron, y ya vinieron a registrarlas, así fue como se constituye mi Junta vecinal.

 

 

– ¿Junta Vecinal? ¿Quiénes la constituyen?

 

 

-Es una Junta vecinal compuesta por 12 o 13 personas, puros indígenas, algunos profesionistas que incluí se rajaron a la mera hora porque iban a sacar antecedentes penales en Acayucan y hablar del reclusorio les da miedo. Me ayudaron algunas muchachas, algunas señoras que no saben leer ni escribir, fueron a sacar su constancia de no antecedentes penales y fueron los que me echaron la mano…En fin, los grandes profesionistas se me abrieron, profesionistas que son reconocidos, por ejemplo, Sergio el abogado que está ahí en el palacio, me dijo que sí y a la mera hora se me rajó, en fin los grandes profesionistas se me abrieron y si vemos quienes son los de la junta vecinal está mi nuera, doña Martha que no sabe leer ni escribir que siempre aparece en mis publicaciones. ¡Pobre señora! ¡Ella qué! Otra señora que vive por la Pípila, ahora tiene un negocio aquí en la carretera, yo les pagué todo, su tiempo para ir a la sacar la ficha, más iba yo y llevaba su credencial de elector, ellos nomás iban a firmar. Todo ha sido recurso propio, también tengo mi galería de fotos antiguas ¡mira! Está el de Gelasia Ceballos el último cuadro que me costó más de 1000 pesos, 1500 pesos con todo y marco. ¡Allá está otro de Sayula antiguo! de la iglesia y aparte las que tengo guardadas más las que van apareciendo, ahorita tengo fotos de Gelasia Ceballos, inéditas, donde la van sacando de la iglesia, se supone que fue el 22 de febrero de 1951 y tengo a los ediles que hicieron guardia alrededor de su ataúd, también debe ser del 22 de febrero de 1951, un día después de su muerte. ¿No? Antes de llevarla al panteón, la foto me la están imprimiendo en Acayucan y todo con recursos propios, nadie quiere ayudar en este aspecto, nadie, nadie, nadie…para nada, ahorita te voy enseñar allá atrás, ya le pagué a un albañil dos semanas para que veas cómo estoy distribuyendo las piezas con mi propio dinero, mi despacho está lleno de antigüedades, entonces, a ver qué hago allá atrás…

 

 

Javier Sulvarán Antonio vive en la calle Francisco I Madero, en Sayula de Alemán. Allí, junto a su vivienda instaló la Junta vecinal, en la parte posterior, con láminas viejas, construyó una “media agua” para colocar piezas arqueológicas porque en la Junta vecinal y en su despacho ya no hay lugar, pero a nadie le importa, pero a nadie le interesa tener bajo resguardo digno estas piezas arqueológicas que son un referente importante en nuestra historia.

 

 

Sulvarán Antonio ha escrito tres libros: Orígenes de Cruz del Milagro y telesecundaria en México, Historia de un pueblo indígena popoluca-mije Sayula de Alemán y, Recuerdos, personajes de Sayula. Estas tres obras son un referente inmediato de Sayula, pero a los ediles encargados de promover las tradiciones y cultura en Sayultepec no les interesa presentar alguna de estas obras. Hablo de quienes tienen a cargo la casa de la cultura, de la señora Rosalinda Osorio Vidal, encargada de promover la cultura y de la regidora María del Rosario Reyes, encargada de biblioteca. Ahí están los espacios para tal fin: la biblioteca pública municipal, el Teatro del pueblo, los auditorios de las escuelas de nivel medio superior: COBAEV y CBTA; pero a nadie le interesa, a nadie le importa.

 

Estos libros fueron posible gracias al artista plástico Alberto Zetina Ambrosio y a su esposa, quienes editaron y encuadernaron las obras. Estos personajes son pioneros también del rescate del Teatro del pueblo, en el que se dice, se cuenta que en una de sus paredes el muralista Diego Rivera plasmó uno de sus ingeniosos murales y que sirviera de escuela de Artes y oficios, así como de Cine, Luxi, así se llamó al único cine que ha tenido Sayula de Alemán. Hoy, el Teatro del pueblo sirve de espacio cultural donde se desarrollan diversos talleres artísticos culturales para niños y jóvenes. ¿Qué hace falta más? Sin duda alguna.

 

 

 

GELASIA CEBALLOS, EL DEDO CHIQUITO DE ALEMÁN

 

 

 

Camino a la casa del profesor Sulvarán, en el quicio de la calle Madero, huele a rezago social, huele a lluvia contenida en el aire, a sombras garabateando nuestra propia sombra; pero huele también a libros viejos, huele a tierra, huele a café humeando entre la llama de los leños de encino, huele a río y a piedra herida por el cincel de la historia. Los niños juegan como antaño, como si el tiempo caprichoso petrificara la canica y el trompo que gira sobre mis pasos.

 

 

-Ya inicié el cuarto libro que va ser de interés general porque viene la vida y obra de Gelasia Ceballos, -Exclama Javier Sulvarán Antonio, mientras sus nietecitos corren de un lado a otro- es una persona pues prácticamente desconocida, nomás hablan de la primera presidenta, de una presidenta, que una mujer, pero nunca sale su mamá, su papá, dónde estuvo, yo ya investigué dónde estuvo, para dónde se fue, de cuántos años, cuando regresó y qué canciones le gustaban y todo, todas esas herramientas las tengo en mis manos, ahora que sale a relucir que la primera mujer en Veracruz fue una de Teocelo y luego de comprobar irrefutablemente, queda claro que fue Gelasia Ceballos Gómez la primer mujer presidente.

 

– ¿En qué periodo fue presidente municipal Gelasia Ceballos?

 

 

 

-La primer mujer alcaldesa fue Gelasia Ceballos, (1 diciembre 1949- 30 noviembre 1952) porque la de Teocelo fue en 1955-1958, y Gelasia debió haber cubierto el periodo de 1 de diciembre de 1955 al 30 de noviembre de 1958 tiempo en que mi tío Gonzalo Estanislao Reyes cubrió ese periodo presidencial aquí en Sayula igual que la de Teocelo del 55 al 58, pero ahí vieron que apareció en la gaceta oficial del año de 1949 la gaceta 142 de fecha 26 de noviembre de 1949, donde viene la lista de los ediles, presidente, sindico único, regidor único y su suplente, ya tengo la información, -asume-. A nivel nacional mencionan que la primera presidenta de toda la república es una tal Aurora Meza, de Chilpancingo, Guerrero, de 1936-1937, pero fue presidenta de un concejo, no sé si municipal o no porque como desaparecieron los poderes en ese estado, el pueblo de Chilpancingo, fue la primera presidente; pero de un concejo, y eso ya lo plasmé en el libro que estoy haciendo, que va a tener variación, una cosa me lleva a otra. Gelasia Ceballos Gómez fue la primera presidente del estado de Veracruz, de todo México y de toda Latinoamérica.

 

 

 

– ¿Quién fue Gelasia Ceballos Gómez?

 

 

 

 

-Nadie lo sabe, pero Gelasia Ceballos fue secretaria particular de Miguel Alemán Valdés desde el momento en que recibió el mandado presidencial. El destino cruel le arrebata la vida en 1951 el 21 de febrero. El palacio era una casa con techo de teja, paredes de barro y el escritorio de doña Gelasia fue un escritorio de cedro, nada más, su silla de madera, ella vivía al lado en la casa de don Eusebio Iglesias Morales, de origen español de la familia de “Casa Iglesias” de Acayucan; pero esto viene de más atrás. Había mucha amistad con esa familia, incluso ella vino a proponerle la presidencia municipal a don Eusebio, por instrucciones del licenciado Miguel Alemán Valdés, don Eusebio la rechazó y se volvió a ir doña Gelasia y regresa ya en los albores de las elecciones de 1949 y dice: “Mira yo voy a ser la presidenta municipal”. Ya había candidato oficial por el PRI, era don Aniceto Santos Osorio. Le decían a Gelasia: ¡No te conoce la gente Gelasia!  ¿Cómo vas a ser tú? Me conoce Alemán y me manda Alemán y punto. –Contestaba ella-

 

 

Se hizo lo que se tenía que hacer y se hace el cambio y se hacen las elecciones y triunfa, y pau. –Exclama Sulvarán.

 

 

 

– ¿Qué obras legó para Sayula Gelasia Ceballos?

 

 

 

-Nada más y nada menos que el Teatro del pueblo, la Escuela de artes y oficios, la Escuela Primaria Federal Beatriz Velasco de Alemán, el Centro de Salud que es Centro materno infantil Tomasa Valdés viuda de Alemán, el edificio que sirvió como palacio que era dispensario médico, donde está el DIF ahorita y la carretera Transístmica del puerto de Coatzacoalcos al puerto de Salina Cruz, eso vino a darle vida a Sayula.

 

 

– ¿Cómo se recuerda aquella época?

 

 

-Nos daba pena o nos criticaban mucho, nos hacían bullying; a las abuelitas cuando se subían a los carros de los azules de los Fonrouge de Acayucan, las vacilaban, les pateaban sus cosas, les decían Sayuindias, él escoba, a ver si llevas ya dinero para la pan, por eso decían que hablábamos el popoluca hablábamos atravesado, paga tu pasaje completo y decían las abuelitas no me alcanza la dinero, no me alcanza la dinero…adónde traes la dinero, las vacilaban por manejar la lengua materna pues se les dificultaba el español y tan es así que tengo la prueba en la maestra chepita o Josefina Sulvarán que vive al lado del Hotel Plaza frente a Tres Hermanos para abajo, por donde estaba la cantina de Chepe Ramírez, hasta ahorita vive todavía. Ella fue hija de Santos Sulvarán que fue síndico cuando era presidente Gelasia Ceballos, vive y dio clases aquí en Sayula y sus narraciones están constatados en mi libro. Ella dice que para poder dar clases a todos los de Sayula, primero se los daba en popoluca, porque lo hablaba, lo dominaba, ya después se iba metiendo con el español poco a poco. Ella lo vivió, lo enseñó, de 15 años empezó a dar clases qué más versión se puede hacer. Su papá era el síndico, cuando muere Gelasia Ceballos su papá asume la presidencia por ministerio de ley, inmediatamente.

 

 

 

– ¿Gelasia no concluye su periodo?

 

 

 

– No, duró un año con un mes y medio. Tengo las fotos de su tumba, las fotos de su lapida, dónde se encuentra y en qué forma está sepultada transversalmente, con la cabeza al norte y los pies al sur, cuando los demás están con la cabeza al oeste y pies al este.

 

 

 

– ¿Cree sea casual la posición en que sepultan a Gelasia Ceballos?

 

 

-Debe haber algo místico, algo de misterio, ya ve que antes existían brujos, los nahuales, otras creencias…

 

 

 

– ¿Con el apoyo del pueblo y el artista plástico Alberto Zetina Ambrosio rescatan el Teatro del pueblo?

 

 

-Gracias a la Junta vecinal y al artista plástico Alberto Zetina Ambrosio y a su esposa, lo que no pudieron hacer gobernadores…Duarte  y Yunes Linares y la editora de gobierno que es una porquería, me cobraba 58 mil 650 pesos por cien ejemplares, me salía casi en 600 pesos cada ejemplar y la gente no tiene la costumbre de comprar ni leer y me piden los libros regalados, y de dónde, son recursos propios, me pregunta la gente cómo le hago, y les digo, estoy amolado ahorita porque por cada libro pido un préstamo al ISSSTE y lo invierto para hacer 50 libros o 100, está mi dinero invertido en libros, van a valer creo que cuando muera… refiere nostálgico el profesor Sulvarán mientras nos encaminamos a su traspatio donde entre tendederos, ollas, sartenes  y láminas viejas intenta darle un espacio digno a piedras talladas y cinceladas por quienes nos heredaron sus conocimientos a través de la escultura.

 

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