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EL CUMPLEAÑOS DE MIGUEL ÁNGEL

elmanifiesto.com.mx
agosto16/ 2019

*El joven acayuqueño que gustaba del arte y la cultura y tras el golpe mortal abrió al mundo los reductos de una sociedad pútrida cuyo hedor escandaliza y atemoriza, sin que se inmuten los discursos políticos y sin que las inútiles acciones redunden en justicia y paz social.

 

El Escarabajo Roto | Por Enrique Quiroz García | El Manifiesto, Ver. – La puerta del corredor en el domicilio marcado con el número 20 en la calle Gutiérrez Zamora no volverá a ser abierta por Miguel. Raquel, no escuchará cantar a su hijo las canciones de Lady Gaga y Nicki Minaj. Marely no verá a Mike levantar las hojas de almendro regadas en el patio, una a una, como una ceremonia antiquísima, como un ritual o un trazo en la manta del artista que da forma al lienzo. Las princesas no despedirán ni darán la bienvenida nunca más a su dueño, Mía Alexandra tendrá que aprender a no decir ¡Mimi! ¡Mimi! Nada volverá a ser igual en aquel modesto domicilio marcado por la tragedia que los enluta.

 

Miguel Ángel Medina Lara de 21 años de edad no volverá a caminar por las calles de Acayucan. Sus libretas que guardarán para siempre sus sueños de ser diseñador de moda son acariciadas por las manos de Raquel y Getsemaní. Madre y hermanas le lloran a quien tras el golpe mortal no tuvo oportunidad de decirles adiós, aquel fatídico viernes en que salió de su casa para siempre.

 

Migue, Mike, Mimi, Miki, Miguel Ángel, nació en Acayucan un 6 de septiembre de 1997. Estudió el preescolar en el CAID-DIF Bam-Bam, a una cuadra de su casa:

 

“Para él su maestra Mónica era la más bonita… Desde preescolar tuvo muchas distinciones, reconocimientos, cumplió con todo”, comenta Raquel.

 

Raquel, Paloma, Getsemaní, Amalia, Víctor, Alejandro, Arely, Isys, Rocío y Víctor, madre, hermanas, tíos y primas, nos abrieron esa puerta que por 21 años fue la entrada y salida de Miguel. Un corredor nos recibe y a unos metros, junto a una barda, un jardín luce unas rosas rojas junto a otras plantas y yerbajos de un verde claro que contrasta con la sombra del almendro.

 

“Estamos tratando de hacer todo lo planeado para esta semana que sus hermanitas venían, ya había planes, de hecho, ellas venían porque él quería que hiciéramos una fiesta. Esta semana le íbamos a celebrar su cumpleaños, él quería que le adelantáramos su cumpleaños”, comenta Raquel. Mañana (16 de agosto) la familia de Miguel celebrará su fiesta de cumpleaños. Él ya no estará, pero la familia no quiere estar triste, sino, que todo siga como si él estuviera, como a él le hubiera gustado.

 

Mike estudió la primaria en la Escuela Primaria Capitán Hilario C. Gutiérrez, a unos metros de su vivienda. Allí estudió Raquel, fue, -dice- la primera generación de esa escuela, la madre de Raquel recibió un reconocimiento de parte de las autoridades educativas por contribuir a que dicha institución se fundara.

 

“A él lo ponían en el homenaje, decía una frase, era muy callado, era reservado, tímido”, comenta Getsemaní.

 

Miguel Ángel Medina Lara realizó sus estudios de secundaria en la Escuela Secundaria General Acayucan (ESGA) y la preparatoria en la Escuela de Bachilleres Acayucan Oficial (EBAO). Posteriormente presentó un examen para ingresar a la licenciatura en escenografía en la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) en el INBA. Gracias al apoyo de su hermana Getsemaní, estudió 7 módulos de inglés en el Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras (CELE) de la UNAM.

 

El nacimiento de Mike fue de alto riesgo, comenta Getsemaní:

 

“Mi hermano se salvó porque fue de riesgo el embarazo de mi mamá, pero se salvó y estuvo con nosotros estos 21 años. Que ya no se salvó, -ataja Raquel. Que ya no está, -agrega su hermana. Veníamos a verlo y ya no lo vimos…Mi hermana Paloma tuvo la fortuna de verlo en mayo”.

 

Los fines de semana era de cine en casa, coincide la familia:

 

“Los sábados y domingos era ver películas en la casa. Él hacia las palomitas, le hablaba a su prima: ¡Chío!  ¡Chío! Comenta Raquel. De regalo de cumpleaños me hacía palomitas -agrega Rocío.

 

La familia tiene fe de que el homicidio de Miguel Ángel Medina Lara sirva para que ya no haya más casos como este. Entre la resignación y el consuelo se resisten al llanto, porque a él no le hubiera gustado, e incluso, comentan que, el día de su velorio escucharon la música que le gustaba a Mike, a manera de homenaje.

 

“Siquiera valió un poco la pena que no hay más jóvenes, si en esto le pueden dar un enfoque para decir sabes que, mi primo era un chavo trabajador, un chavo con sueños, un joven que ayudaba a su familia económicamente, como aquí, como a todos nosotros, que era alegre, a lo mejor tuvo aciertos, a lo mejor tuvo errores, pero hay que buscar la manera de que no haya otra persona más, que no haya más casos así, yo creo que independientemente que a esta persona se le encarcele y se enjuicie, para nosotros sería un poco gratificante eso, que no hubiesen más casos así, eso sería más que nada nuestra justicia”, coinciden.

 

Mike quería ser famoso, le gustaba la fotografía, el dibujo, la danza, el teatro, modelaba, retrataba a los insectos de su jardín, asegura su madre. Estaba en la plenitud de la vida, tenía sueños, era servicial y luchaba por el respeto a las preferencias sexuales. Su asesino mostró al mundo el rostro de una sociedad en decadencia, una sociedad pútrida que se cae a pedazos y que roba a las nuevas generaciones la esperanza de un mundo mejor.

 

“La muerte de mi hijo impactó de tal manera… no puedo pensar más, cómo se ganó los aplausos, acosta de su vida, mi hijo”, solloza la madre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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