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LA MÍSTICA Y APASIONADA POESÍA DE ALEJANDRINA TURCOTT

elmanifiesto.com.mx
febrero10/ 2020

*Escribí mi primer poema a los 9 años de edad cuando mi madre murió, confiesa mientras sorbe el café humeante cuyas aureolas juegan sobre la mesa.
* Escribía en el cuaderno escolar, iba en cuarto grado, imaginaba muchas cosas; le pedí a dios que me llevara con él, para estar con mi mamá… Relata en entrevista exclusiva la poetisa cuichapense radicada en Acayucan desde hace más de 15 años…

#Entrevista

Por Enrique Quiroz García |El Manifiesto

Entonces comprendí tu silencio. Éste es uno de los primeros versos que a los nueve años de edad escribió Alejandrina García Turcott, que firma sus poemas como Diamante azul. De mirada nostálgica y aletargados recuerdos, Alejandrina se desanda en una poética sencilla, dulce y bella, que lo mismo se entreteje en el paisaje verde marino del sur, que en el misticismo y piadoso clamor de paz y amor por el prójimo. Alejandrina nació en Cuichapa, municipio de Moloacán, Veracruz. Allí, escribió sus primeros versos: Mi madre ya no despertó | tus ojitos aceitunados ya no me miraban | ¡No me dejes mamita mía! “Siendo niña, a los 9 años empecé a escribir, por el sentimiento de haber perdido a una persona muy querida, en este caso a mi madre”, confiesa.

Alejandrina radica en Acayucan hace más de 15 años.

“Le escribo a dios, al amor, a la familia, a los hijos, a los amigos, a las amigas, todo me inspira”, relata. Tiene, agrega, más de 300 poemas de su autoría y otros tantos que se han extraviado.

Diamante azul ha tallado su amor por la poesía. Sus versos están llenos de vida y de esperanza:

LA JOVEN Y EL MAR

Solía sentarse a la orilla del mar,
se deleitaba con el ir y venir de las olas, platicaba con las gaviotas y
ellas comprendían a la hermosa joven.

Los delfines a distancia
hacían sus malabares
como artistas de circo,
queriendo sacarle la sonrisa y
decirle adiós a la tristeza que
en su faz se reflejaba.

Al caer la tarde volvía sus pasos
a las escolleras, donde el golpe de
las olas su silueta empapaba y
cantaba con el murmullo del viento,
pidiendo en sus adentros
que aquella canción llegara a su amor
que un día del puerto partió.

Aún le espera muy ilusionada,
mientras reúne caracolas preciosas
de la playa, quienes la conocen le
saludan con alegría,
porque es tan linda y tienen la
certeza de que aquel joven que
prometió amarla por siempre
volverá algún día.

Alejandrina sorbe el café que humea en la mesa y escudriña con sus manos el silencio al tiempo que responde en amena charla a la insistencia de este reportero.

– ¿Buscaste una mesa, un rincón, -eres muy pequeña- sobre qué escribiste esos primeros versos, sobre una servilleta, un pedazo de papel, cuéntanos?

-En el cuaderno escolar, iba en cuarto grado y en mis cuadernos de primaria ahí fue como comencé y, siendo niña yo pensaba muchas cosas, imaginaba muchas cosas; llegó el momento que le pedí a dios que me llevara con él, para que yo estuviera con mi mamá, pero dios no hace caprichos y así empecé…

– ¿Alguien te había hablado de poesía, en tus libros descubriste tu pasión por la literatura?

-Me emocionaba mucho la poesía que dice: Aquel caracol que va por el sol… Me emocionaba y decía ¡ay! que bonito, como vivía en un lugar donde había muchos árboles, plantas, flores, la naturaleza me emocionaba y platicaba con los animalitos y las flores, y eso era lo que me gustaba y creo que escribir era la manera más bonita de expresar mis sentimientos.

– ¿Eras una niña solitaria?

-En parte, me aislaba mucho de mis hermanos. En la escuela también me volví tímida, hasta que llegué a la secundaria fui socializando más con mis compañeritos, pero aun así me daba mi tiempo para aislarme y escribir…
– ¿Cuál consideras ha sido tu etapa de mayor producción poética?

-De hace unos años para acá, porque ya mis hijos están grandes, sentía que tenía más tempo para dedicarme a escribir…

¿De adolescente?

-No escribí mucho en la secundaria, participaba en los concursos de poesía, mientras mis compañeros participaban con poemas de otros autores, yo participaba con los propios. Claro, nunca tuve un premio, un primer lugar por participar así, pero la satisfacción que me llevaba era el elogio de mis compañeros y mis maestros

– ¿Qué tan difícil fue para ti, de niña o adolescente, el no tener con quién convivir, discutir, polemizar, compartir, hablar de esa necesidad poética, porque, de niña, supongo que, a diferencia de otras niñas de tu edad, tu gusto por la poesía te hacia diferente a los demás niños de tu edad, es decir, con quién compartías esta pasión?

– Pues, no fui muy buena para el deporte, pero si pertenecí a la estudiantina, me gustaba cantar en los eventos, ahí donde empecé también a hacer un poema a una amiga que iba a cumplir 15 años y el poema lo hice canción, y ella sorprendida porque en el salón era la única y había otros compañeros que les gustaba recitar, pero escribir nada más era yo.

– ¿Aproximadamente, cuántos poemas has escrito?

-Como 300 poemas y alguno que otro que se ha extraviado por ahí.

– ¿Cuál es la temática más recurrente en tu poesía?

-De muy niña me inculcaron el conocimiento y el amor a dios; pero al paso de los años me alejé de todo eso. Vuelvo a retomar, -gracias a dios, la religión y yo sé que todo viene por dios, le escribo a dios, el amor, la familia, los hijos, los amigos, las amigas, todo me inspira.

– ¿Te limitas, te autocensuras a esa necesidad de decir, a esa necesidad que tiene el alma de decir, de contar una realidad, la realidad que te circundad?

-Me limito mucho en expresar en los sentimientos lo que es la pasión, el erotismo, todas esas cosas siempre me he limitado, yo creo que, por mi educación, tú sabes, los valores, los principios, todo eso arraigado, todas esas cosas me limitan, pero de escribirlo, sí lo sé escribir.

– ¿Te da miedo abordar esos límites de tus principios en la poesía?

-No me da miedo, pero sí soy reservada.

– ¿Tienes dentro de tu proyecto poético explorar esos límites?

-Tal vez, pero privadamente, yo creo, los escribo y los guardo…Sí.

-Además del hecho funesto que despertó en ti la vena poética, ¿qué otro hecho ha generado esa necesidad de decir, de contar a través de la poesía tus emociones?

-La vida misma es la que me inspira, experiencias a veces tristes de diferentes índoles, a veces te desilusiona la sociedad en la que vivimos, la postura de los gobiernos que al pueblo lo hacen como quieren y toda impotencia que sentimos como ciudadanos, a veces las expreso ahí, pero también trato de ser paciente porque es lo que me enseña dios, porque la palabra de dios eso nos enseña.

– ¿Eres rebelde?

-En un tiempo sí, como chamaquilla. ¡No! Pero no, no soy rebelde, expreso lo que no me gusta a veces.

– ¿Cuáles son tus poetas preferidos?

-Sor Juana Inés de la Cruz, Alfonsina Storni, Amado Nervo, Pablo Neruda…

– ¿Has pensado en algún momento dejar descansar la pluma?

-No, fíjate que no. Nunca la he dejado, a pesar del paso de los años siempre ha estado allí, a la hora el insomnio, como ama de casa que soy, lo que pasa en la ciudad y a veces sin pensarlo ya está una imaginando cosas que no escribo porque no traigo a veces lápiz o lapicero.

– ¿En qué lugar normalmente escribes, un café, alguna esquina de tu casa, cargas contigo una pluma, una servilleta, un pedazo de papel, que son herramientas imprescindibles del poeta?

-No tengo un lugar definido, donde quiera escribo, en el celular, el blog de notas, tengo mi libreta también, hay poemas que se quedan a medias y después los vuelvo a retomar. Cuando me siento muy inspirada a veces no sé ni porqué, pero hay esa sensación de que necesito escribir, te hago cinco o seis poemas y, en cinco minutos cuando mucho ya hice uno y eso me emociona porque me digo, cómo llega a mí la inspiración…

El seudónimo de Diamante azul es un sobrenombre con el que sus padres se dirigían a Alejandrina cuando niña. Hoy es su nombre de batalla poética.

 

Aquí, algunos de los poemas de Alejandrina Turcott. Diamante azul.

 

LA ESPERA

Cuando miro tu fotografía
la sonrisa viene a mi rostro,
ya que me trae recuerdos gratos de nuestro idilio de amor.

Y en un suspiro
anhelo lo vivido de esa ilusión que a la distancia mi tierno corazón cautivó.

Y al pasar el tiempo,
recuerdo nuestro encuentro,
el primer beso, la rosa en tu mano que me diste con mucho cariño.

Los días de primavera
que embellecía con sus
colores las flores del campo y tu varonil figura enamorándome día a día con tu sutil ternura.

¡Ooh, qué hermosos días!
De nuestro gran amor,
hoy nuestra nena y yo
esperamos tu regreso,
ella con su dulce vocesita
dirá papá y yo te recibiré
con mi corazón latiendo de felicidad.

MI VIDA EN EL CAMPO

Con mis pies descalzos
corro y salto juguetona,
mientras mi madre
prepara la sopa.

La leña en el fogón
echa chispitas por montón,
truena la madera,
canta una canción
dice que mi madre
cocina con mucho amor.

El gallo canta, la gallina
sus polluelos protege,
mi madre me grita
¡Ven a comer pequeño Diamante!
¡Ya voy, respondo al instante!

Me lavo mis manitas
mi madre me observa,
su dulce sonrisa a mi
corazón fascina.

Me siento a la mesa
¡Madre que rica tu sopa!
Me besa la frente, la miro sonriente,
y entre el murmullo del río,
las aves y las flores, se
escucha una canción que
dice: Aquí no hay pobreza,
se vive del campo y amor
en el corazón.

Donde se cultivan las frutas,
el arroz, y el frijol, mi padre
las siembras, lo veo a lo lejos
y corro a su encuentro,
le digo: Papi comerás la sopa que ha
hecho mi madre.

Me abraza muy fuerte,
me besa la frente y dice:
Gracias al Creador del Universo
pequeña princesa no nos falta
el pan para la boca llevar,
eres el tesoro que en mi
corazón yo guardo.

A mis escasos seis años
ya amo el campo, donde
me deleita de las aves su canto
y donde: ¡Soy feliz, porque
juego, corro y salto…!!!

EL SUBLIME AMOR DE CRISTO

Hoy no le escribo al amor
que el ser humano da,
ése amor que muchas veces
nos hace suspirar,
otras tantas nos han hecho llorar.

Hoy escribiré al hijo de Dios,
quien vino a la tierra y por
salvarnos de nuestros
pecados, en una cruz murió.

ÉL, que mostró su amor
por ti, por mí, a Él
a quien, nadie ha visto,
más, sin embargo
al que cree, un mundo
distinto de vida le hace ver y
tener.

Y te enseña que si
caminas tomado de su mano
sentirás paz y amor
por quién está a tu lado,
me ha enseñado en su
palabra a llamarle prójimo y
a amarle como a un hermano.

ÉL te brinda un amor
sublime,
que toca todo tu ser, y
mientras más le conoces
le empiezas a amar también.

Es un amor incomparable,
amor que cambia la vida
de quién dice ser duro de
corazón,
de quien piensa que vivir
en el mundo, ese mundo
que el ser humano crea con
pensamientos de egoísmo
y placeres vanos,
que hacen de él desperdicio y
despilfarro humano.

¡Cristo llega para tendernos
su mano!
Y que aprendamos a amar,
como solo Él nos ha amado,
que perdones, y cuando veas
al necesitado con amor
le tiendas tu mano.

¡Cristo es el hijo de Dios!
Y su palabra dice: – Dios no
es hombre para que mienta,
ni hijo de hombre para que
se arrepienta. ¿Lo ha dicho
ÉL, y no lo hará? ¿Ha hablado
y no lo cumplirá?
Números 23:19

Quien ama y cree en Él,
que cree en su amor divino,
amor que solo conoce de
bondad e infinita misericordia,
¡Que le alabe, que le cante y
que de testimonio porque
ha conocido su GLORIA!
A M E N.

AQUELLAS GOLONDRINAS

No volverán las obscuras
golondrinas, esas de las que
Gustavo Adolfo Bécquer
hablaba en su poema, esas
que en mi alma de poetisa al
igual que él, llegué a conocer
esas que en mi idilio de amor
conocieron tu nombre y el mío.

Aquellas que cual caricias
revoloteaban en mi ser
cuando tú me amabas,
cuando en tus brazos me
envolviste,
cuando mi amor por ti
en tu regazo dormía.

Esas obscuras golondrinas,
de aquel poeta enamorado,
aquellas que tuve el privilegio
de conocer… Sin tu amor
a mi vida jamás volverán.

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