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SIN PECADOS, PERO FALTA LA CONFESIÓN: PAPA FRANCISCO

elmanifiesto.com.mx
marzo28/ 2020

Por Livia Díaz | Xalapa.- El Papa Francisco realizó en la plaza del Vaticano una ceremonia llamada «Bendición et Orbe» en que le pidió a Dios que no abandone a este pueblo a su suerte, y al mismo, conjura y quita los pecados a sus seguidores, no sin aclarar, que aunque los libra, les faltaría confesarse.
La plaza, al atardecer lucía triste. Solitaria. Llovía en el corazón de un país en donde a diario el Covid19 cobra miles de vidas. En Italia, de donde transmitieron por varios canales, y en Xalapa lo reprodujo la Arquidiócesis a las 11.00 horas.
El inicio de la bendición sumó unos 150 mil espectadores en la red social Facebook, pero también estuvo transmitido por radio, televisión y otros medios en el mundo. La indulgencia a los pecados, la indulgencia la recibe quien se haya arrepentido y esta indulgencia la pueden recibir todos los fieles que padecen el coronavirus, quienes los cuidan y los trabajadores de la salud. Según informa la Penitenciaría Apostólica, también la pueden recibir quienes reciban el sacramento, quienes lean la biblia, al menos media hora al día, quienes hagan el Rosario, quienes, los fieles que hagan la visita al santísimo sacramento, u otra forma de devoción, quienes piden el fin de la pandemia, el alivio de los afligidos y la salvación de aquellos a los que el señor haya llamado.
AL momento en que inició la transmisión en el Atrio de la Plaza de San Pedro, fue colocado el crucifijo de la Iglesia de San Marcelo al que se le atribuye la sanación de la gran peste en Roma en el año 1522, y la imagen o ícono de María Santísima de la Basílica de Santa María Mayor.
EN ITALIANO
En el idioma de aquel país, Francisco dijo desde hace algunas semanas, parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades. Se fueron adueñando de nuestras vidas, llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso. Se palpita en el aire. Se siente en los gestos. Se dice en las miradas.»
Luego siguió describiendo la situación «nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca. Todos frágiles y desorientados.»
Y todos llamados a rezar juntos. Contó que en esta situación estamos todos y todos necesitados y que la voz que se escucha de todos dice No podemos» e hizo notar que la única manera de salir y avanzar es darse cuenta de que sólo se va a poder haciéndolo todos juntos. Esto, asume, evocando un pasaje bíblico similar en el que, se hundía una barca en la que todos batallaban y él estaba plácidamente dormido. ¿Luego cuando lo despertaron les retó por sus miedos, y es que no tienen fe? y e respuesta le preguntaron que no estaba asustado o le importaba que estaban perdidos. De ahí cuestionó de que quizá él sintió feo el que le preguntaran algo sí porque sí le importaba, pero no le daba miedo. Con estas palabras el líder de la iglesia católica en el mundo inició al dar Urbi et Orbi a los citados, analizando el actuar de la gente común con su inmunidad que hace falta para hacerle frente a la tempestad que podría hundir la barca.
Dijo que la raza humana avanzando demasiado rápido no se ha detenido y se ha buscado llenar de riquezas, sin reparar en las llamadas de Dios.
No nos hemos despertado ni en guerras injusticias planetarias y un planeta enfermo de gravedad.
Y ahora, mientras estamos en la emergencia queremos despertar al señor, siendo que hay esa llamada previa a la fe, a confiar y a convertirse y volver de todo corazón, ante el juicio que nos toca.
Es tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia Dios y los demás, dijo, y cuántos han reaccionado ante el miedo por la vida, plasmados en valientes y generosas entregas, cuando esa fuerza ha sido capaz de mostrar la vida, que se ha visto en personas que no aparecen en las portadas de los periódicos, pero están en las calles como médicos, enfermeras, tenderos, limpiadoras, cuidadoras, religiosas y otros que comprendieron que nadie se salva solo.
Esto es, según el de la voz, porque la vida del espíritu es capaz de mostrar esto.
«Cuántas personas rezan por el bien de todos». No somos autosuficientes, necesitamos a Jesús, invitémoslo a la barca de nuestra vida. «Abrazar al señor para abrazar la esperanza.»
De parte del argentino encomendando a todos a Dios y a la Virgen María añadió «Señor da salud al mundo y consuela los corazones.»

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