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“Bilimbike”

elmanifiesto.com.mx
julio03/ 2020

La Mano del Metate

 

Por Mario Galindo

Hoy acudí a un mercado a comprar diversos productos, recuerdo que cuando compré una barra de queso pagué con un billete de 500 pesos y el cambio lo recibí junto con el “ticket” y lo puse en mi bolsa sin revisar.
Ya en otro lugar hice otra compra y saqué un billete de doscientos pesos que recibí en el expendio del queso y quise pagar con el, pero al revisarlo el cajero, me dice; “señor este billete es falso”. No se lo voy a retener pero págueme con otro.
-Carajo, es un pinche bilimbique, dije, porque se me vino el recuerdo.
“¿Que es eso?” Me preguntó el cajero sonriendo.
No, nada y sin explicar pagué con otro billete.

La historia del “bilimbike”
Se remonta a los tiempos de principios del siglo veinte.
En Cananea, Sonora, operaba la minera “Cananea Consolidated Copper Company”, propiedad del Coronel norteamericano Williams C. Greene. Compañía que tenía su propio banco, El Banco de Cananea.
Un pagador de la mina llamado Williams Bikers, era conocido como “Billy Bikers.
Este hombre tenía por costumbre entregar cheques sin firma cuando no quería que fueran cobrados y el banco de Cananea los rechazaba; conociendo las maniobras de este hombre, ya nadie quería recibir un “Bilibikers”, nombre que se le dio a esos falsos papeles y con el tiempo quedó como “bilimbike”.
Años después, en algunas regiones mineras del norte del país dieron ese nombre a los nuevos billetes resultantes de la reforma monetaria Carrancista.
El gabinete de Carranza dio grandes muestras de corrupción y la población no confiaba en sus funcionarios.
Carranza emitió una ley monetaria en donde pedía a la población acudir a los bancos a cambiar sus monedas de oro y plata por billetes.
Hay un episodio contado en una forma divertida por el escritor José Fuentes Mares a propósito de esa historia.
Cuenta Fuentes Mares que ante el enojo de la población, una mañana amaneció la Ciudad de México con “pegotes” en bardas postes y paredes con esta rima.
“El águila Carrancista es un animal muy cruel
se traga toda la plata y caga puro papel”
Carranza enfureció y ofreció una jugosa recompensa a quien delatara al improvisado bardo.
Como respuesta una mañana apareció otra rima.
“¿Recompensa?
¿Y con qué va a ser la paga?
¿Con lo que el águila come, o con lo que el águila caga?”
Y pues don Venus mejor ya no hizo ruido.
Igual que yo, que me quedo con mi bilimbike.

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