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Aurelia y Dominga orgullo de la mujer de Soconusco: más de 30 años dedicadas a la venta de jugos y naranjas

elmanifiesto.com.mx
agosto04/ 2020

*Ambas hermanas de 75 y 57 años de edad, tienen hijos profesionistas que sacaron adelante, gracias a los jugos y naranjas que venden por los cuatro barrios de Soconusco.

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Por Enrique Quiroz García | El Manifiesto | Soconusco, Ver.- Aurelia y Dominga son hermanas. Son mujeres de Soconusco, de esa tierra salina cuyos murales plasmados en las paredes de las casas en la Avenida Miguel Hidalgo le dan la bienvenida a propios y visitantes. Dominga y Aurelia caminan desde hace más de 30 años las calles de su natal Soconusco ofreciendo naranjas y jugos de este cítrico. Aurelia y Dominga son ejemplo de la mujer de este emblemático municipio cuya lengua el náhuatl se va extinguiendo poco a poco.
“Empecé a vender cuando las calles de Soconusco eran empedradas”, nos dice Aurelia, lo que nos remite al pueblo que fue Soconusco; con sus tequios, sus alabanzas a Santa Ana y cocimiento de la sal tras el tributo otorgado al pozo de la salina.

Aurelia

Aurelia y Dominga son hermanas, de apellidos Ramírez Calixto, de 70 y 57 años de edad. Ambas mujeres, un día, hace más de 30 años, decidieron tomar unas naranjas, un cuchillo y salir a las calles diablito en mano, carretilla en mano a vender el jugo y las naranjas cuya piel cortaban sigilosamente para luego ofrecer a sus paisanos…

La esquina de la Avenida Miguel Hidalgo con Rayón

“De taxistas nomás eran dos taxistas que habían, el señor Leonilo Nolasco y un tal Miguel Ángel que por sobrenombre le decían Tribilín, eran los taxis nada más, esos señores me compraban y se iban a Acayucan y los taxistas de Acayucan venían para acá, y ahí en los escalones del antiguo palacio me ponía con una rejita y mi cono de huevos y los jugos, y así empecé a vender; que muchas personas de aquí me decían: ¿Pero a quién le vas a vender si nuestro pueblo es pobrecito? Y yo les respondía: alguien vendrá que va a necesitar un jugo. Y así fue, desde ese tiempo vendemos jugos, refiere Aurelia.

Aurelia, orgullo de la mujer de Soconusco.

Después de 40 años de matrimonio, el esposo de Aurelia falleció tras un accidente que le impidió trabajar; pero ella no se detuvo, siguió rasgando la fruta redonda hasta encontrar su corazón cuyo latido endulza el paladar exigente de quien la degusta.

Dominga, en la esquina de Rayón con Miguel Hidalgo.

“Tengo dos hijos, gracias a dios, una acaba de –con sacrificios- terminar la carrera en ingeniería y la otra ya está trabajando, es odontóloga. Dios me ha bendecido con dos hijas y una nieta, y pues, qué le puedo pedir más a la vida, más que darle gracias a dios por todo lo que me ha tenido con vida, he sufrido muchas enfermedades; pero con la ayuda de mi esposo salí adelante. Dice la palabra de dios que el hombre dice una cosa, pero dios es el que dispone. Yo tenía nada más un año que me dieron los médicos de vida y mira. Me quitaron todo el hígado, me hicieron una pequeña cirugía en el páncreas y gracias a dios… ¡Batalle mucho! Porque fue un año de sufrimiento, sin probar alimentos; pero aquí estoy, con la ayuda de dios, yo se lo pedí mucho a dios que solamente él podía reconstruirme todo. Y mira aquí ando caminando gracias a dios, no me siento mal, cansancio sí porque tengo que caminar. Camino, por los cuatro barrios, y gracias a dios la gente me quiere mucho, porque dios, creo les da ese amor para mí, la gente me aprecia bastante”, nos relata Aurelia.

 

 

En la esquina de Rayón con la Avenida Miguel Hidalgo, desde hace seis meses, todas las mañanas se le ve a Dominga llegar para expender sus jugos y naranjas.
Dominga es madre soltera. Tiene una hija de 20 años de edad que es estudiante de pedagogía. Esta es su historia:

 

Las hermanas Aurelia y Dominga.

“Cuando uno se propone sacar adelante a los hijos no es tan indispensable, en el crecimiento sí, porque es el desarrollo de los hijos, pero cuando es responsable como madre desempeña el papel tanto de padre como de madre para sacarlos adelante. Mi hermana y yo de la venta hemos logrado sacar adelante a nuestros hijos, honestamente, trabajando honestamente», nos cuenta Dominga.

Dominga tiene la esperanza que su hija al concluir la carrera obtenga la plaza de maestra, ya que, asegura que el gobierno está dando esa oportunidad a los egresados de esa carrera que obtengan os mejores promedios.

“El gobierno es lo que debe de ver, el tipo de persona trabajadora, el apoyo debe de ser para las personas que realmente lo necesiten, porque, pues, la verdad, ahorita estamos pasando por una crisis de acuerdo a esta pandemia, pero no nos hemos doblegado, hemos salido adelante con la ayuda de dios”, externa.

Aurelia, luchando por una vida mejor.

Si usted que me está leyendo visita Soconusco y las ve, cómprele naranjas, beba el fruto dulce y fresco que ofertan estas mujeres trabajadoras y dignas representantes de su género. Visite Soconusco, disfrute de las imágenes plasmadas en las paredes de las casas de la avenida principal. Disfrute de las imágenes vigías de la iglesia de Santa Ana, tómese una selfie con el Cristo Redentor y diga que, en este pueblo ubicado en el sur de Veracruz, hay mujeres trabajadoras y paisajes y tradiciones dignas de ser elogiados…

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