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Genaro Osorio Pascuala; “Se acabó hueso”: la historia del vendedor de periódicos y revistas que fue funcionario en Sayula de Alemán

elmanifiesto.com.mx
agosto05/ 2020

*Fue secretario del ayuntamiento de Sayula de Alemán, vendedor de tomates, vendedor de periódicos y revistas…Tuvo más de 3 mujeres e hijos en Sayula y Juchitán, Oaxaca, nos cuenta su hijo Genaro Osorio Cándido…
#SayulaDeAlemán #Acayucan #Juchitán

Por Enrique Quiroz García | Sayula de Alemán, Ver.- Genaro Osorio Pascuala, registrado en la ciudad de Coatzacoalcos; pero de padres sayuleños, fue un personaje querido de la región sur de Veracruz, de manera específica de Acayucan, Sayula de Alemán, Salinas Cruz, y Juchitán, que formaron parte de su cotidiano vivir de aquellos ayeres. El “Se acabó hueso” murió a los 98 años de edad, dejando hijos con más de tres mujeres, sin embargo, nos relata su hijo Genaro Osorio Cándido, era un padre cariñoso.

Recuerdo a don Genaro Osorio Pascuala, de estatura bajita, recorrer las calles del Acayucan de ayer, vestido con un pantalón a la usanza de pescadores, una camiseta blanca sin estampados, y huaraches o chanclas, en sus brazos, periódicos de El Diario del Sur, El Diario del Golfo, y revistas de Kalimán, Águila Solitaria, entre otros…

Genaro Osorio Cándido, quien al igual que su padre, trabajó por varios años como voceador de un medio local, nos relata algunos de los pasajes de vida de aquel hombre, cuyos pasos desempolvaron las calles de Acayucan, vendiendo revistas y periódicos…

Genaro Osorio Cándido y Javier Sulvarán Antonio.

“Tocaba la jarana, estuvo trabajando en Correos de México, iba y venía de Salina Cruz, y mandaba cosas, el Cacharro, que le decían, a Juchitán lo mandaban, en esos carritos de Cristóbal Colón, estuvo también con Víctor Antonio Reyes, de Secretario del Ayuntamiento de Sayula de Alemán, muchos años…De ahí no sé por qué problemita se salió”, nos cuenta Genaro, quien amablemente nos invitó a pasar al balcón de su domicilio donde pudimos observar la belleza del Teatro del Pueblo de Sayula de Alemán, por cierto, junto a nosotros se encuentra como invitado también, el profesor e investigador cultural y corresponsal de esta casa editorial, Javier Sulvarán Antonio, quien, cabe mencionar, fue el impulsor del rescate de este edificio edificado en el sexenio de Miguel Alemán.

Genaro Osorio Pascuala fue secretario del Ayuntamiento sayuleño en el gobierno de Víctor Antonio Reyes, tuvo un problemita, nos relata su hijo y se salió; de ahí viene el mote de “Se acabó hueso”.

“Casi 50 años de voceador, antes de vender periódicos también vendía tomates por las calles de Sayula, me platicaba mi mamá que en su morral andaba siempre, vendía tomate…Una vez me platicó que entró a trabajar en La Opinión y le pagaban un centavo…Se despertaba a las 2 de la mañana, se dormía a las 6 o 7 de la noche, porque a las 3 de la mañana agarraba el carro en el Mercado Obregón, en el ADO, ahí bajaban, ahí se iban todos”, comenta Genaro mientras su rostro crea un rictus de nostalgia y añoranzas…

“A él le gustaba jugar cubilete, cuando se echaba sus chelas le gustaba jugar cubilete…Nosotros somos 3 nada más, por otro lado, son 6 o 7, aquí uno y reconocidos allá bajo dos, pero tuvo otro por aquí, que tiene otro hijo por acá, y en Juchitán tuvo mujeres dice mi mamá… pero casi no estaba aquí…Cuando cumplí 8, 9 o 10 ya empezaba andar más con él, me llevaba a Acayucan y como lo cuidaba siempre, lo cuidaba, yo lo cuidaba cuando tomaba”, nostalgia Genaro.
“Se acabó hueso” va a cumplir 3 años de haber fallecido, su hijo lo recuerda, lo añora y aplica el cariño que le dio su padre a su hijo.

Sayula de Alemán, al fondo la Parroquia de San Isidro Labrador.

“El trato que él me dio le estoy dando a mi hijo, la verdad él diría: quieres chocomilk, quiere un taco, empanadas, a donde quiera él me decía ve a comer ya está pagado, en Acayucan donde está doña Tencha la que murió: ¡ahí dile que te sirvan!”, expresa Osorio Cándido.

“Yo le lloro; la neta sí, lo queríamos mucho”, nos cuenta a punto de llanto, en esta tarde de martes desde el balcón de su casa Genaro Osorio Cándido. Desde esta terraza donde podemos apreciar el Sayula de ayer con reminiscencias tangibles y subjetivas de un pueblo que si bien no vio nacer a “Se acabó hueso”, si, despertó en él, su ansia de sueños y andar por el mundo…

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