Ciudad de México. Cientos de personas acudieron a Tepito para visitar el primer altar instalado en la Ciudad de México en el que se venera a la Santa Muerte. Desde las 23 horas del sábado, unos 500 fieles de «la niña blanca» se congregaron en la calle Alfarería, muchos para pedir que los proteja del Covid-19, pero no respetaron la sana distancia y sin uso de cubrebocas, señalaron vecinos.

Con mariachis y bandas musicales agradecieron los favores recibidos en una celebración que se extendió hasta las tres de la madrugada, dijeron los habitantes de la zona, quienes pidieron el anonimato por temor a represalias.

Las visitas al altar –instalado en 2001 por la señora Enriqueta Romero– continuaron en menor medida este domingo, por lo que la vialidad fue cerrada a la circulación, mientras policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) se mantuvieron a prudente distancia «para evitar confrontaciones», informó la dependencia.

Según el reporte, durante la jornada cinco vehículos se encargaron de vigilar con patrullajes constantes en toda la periferia y reportaron la asistencia de al menos mil 500 personas entre el sábado y ayer.

«El número de seguidores va creciendo no sólo entre los más jodidos, sino entre quienes han rogado a otros santos y no les han cumplido un favor, pero siempre tienes que pagar lo que ofreciste porque si no, hay castigo», dijeron algunos fieles entrevistados.

Vecinos del barrio explicaron que el 1º de noviembre se considera el día mayor de la Santa Muerte, de allí que el festejo iniciara en el primer minuto del día, cuando los fieles llevan veladoras, imágenes, flores y dulces, además de entonar Las Mañanitas con grupos musicales.

Tampoco faltaron los puros o cigarros para purificarla, así como pan, agua, fruta y vino; otros asistentes también colocan a su lado una imagen de Jesús Malverde, «el santo de los narcotraficantes, a quien relacionan con delincuentes o malvivientes, pero no es cierto», dijo José Pérez, un devoto.

En tanto, quienes viven en el barrio señalaron que la celebración fue como cada año, «sin que pasara a mayores», pero no se tomaron medidas para evitar contagios, ya que no hubo sana distancia y muchos no portaban cubrebocas. En el lugar se congregaron personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores.

Los devotos dijeron que su veneración nació en Tepito, donde la niña blanca tiene su altar y el 1º de noviembre es vestida de blanco y recibe a decenas de personas, quienes acuden con su imagen de diferentes tamaños y materiales.

El primer día de cada mes «acude mucha gente a pedir un milagro y este año ha sido por el Covid-19, por el temor de contagiarse o morir por esta enfermedad todavía desconocida y que pega a todos por igual», señaló José Pérez.

Comentó que «el 15 de agosto es su día oficial, pero todos los que creemos en ella tenemos un altar en la casa o el trabajo adornado con flores de diferentes colores, sobresaliendo las amarillas, porque atraen el dinero».