Así dice la gente ante la carestía de productos; ahora siembran vegetales.

*Amas de casa han tenido que reducir la compra de artículos de primera necesidad ante la carestía. Ya no hay para carne ni pescado, tampoco para galletas, dulces o mermeladas y mucho menos para ropa o zapatos, eso quedó fuera de su presupuesto, por lo que han volteado a ver y a sembrar verduras y hortalizas. Otras han dejado de comprar tortillas y mejor las hacen en casa y algunas han tenido que volver a hacer fogones ante el incremento que ha registrado el gas.

Para Rufina Morales Sánchez los artículos de primera necesidad están carísimos, por lo que no alcanza para comprar ni siquiera lo básico, ante esa situación ha tenido que bajar la calidad de los artículos que compra, asimismo ha dejado de llevarse fruta pues ya no puede adquirirla.
Guadalupe Murrieta comentó que ante las alzas indiscriminadas de productos como azúcar, frijol, arroz y tortilla ha optado por comprar el maíz y hacer sus propias tortillas lo que le representa un ahorro, además de que la cantidad es mayor. Dijo que ha tenido que comprar alimentos de otras marcas aunque la calidad no sea la misma.

Con ella coincidió Marcela Durán, quien también ha tenido que reducir tanto cantidad como calidad de los productos de primera necesidad.

Cecilia Landa Arroyo confió que va al día, por lo que ya no puede hacer una despensa en forma; la leche, los productos de papel tanto escolares como para el uso en la casa han subido mucho, por lo que para hacer rendir su gasto ha tenido que voltear a ver el mercado de verduras, así como con la compra de menudencia de pollo para complementar los alimentos del día, pues cuando pretende hacer una comida “más o menos” se le van entre 300 y 400 pesos al día.
Carmela Campos Marín indicó que los precios son muy altos y que no hay para comprar, lo que le ha obligado a adquirir menos productos, así como a disminuir la cantidad de comida que preparaba. La carne, las servilletas, y ya ni pensar en comerse una mojarrita, tampoco puede adquirir productos como suavizantes.
Asimismo para hacer rendir su gas, que ha incrementado mucho ha tenido que regresar a utilizar un fogón para que su tanque le dure más.

Ismael Hernández comentó que lo que saca de su día como bolero son entre 150 y 200 pesos, mismos que se le van en el gasto del día, pues si no es la luz, es el gas, y la comida.

Griselda Olmos opinó que los comerciantes aprovecharon la crisis para incrementar los precios, por lo que el frijol, pastas, las carnes y pescado ya no están al alcance de cualquier familia, lo que es injusto. Ante esa situación dijo que su opción han sido las verduras, que ha empezado a sembrar y a cosechar en su casa.

Añadió que tiene limón, guayaba, durazno, así como chiles de cera y otros como pimiento morrón, también ha sembrado acelgas y yerbas de olor y medicinales, que parece mentira pero también han subido de precio.

Gaby Castillo, quien es estilista, dijo que ha tenido que reducir la compra de pollo, arroz, frijol y aceite, entre otros productos de la canasta básica, pues aún no ha podido regresar a trabajar a toda su capacidad y en ese tenor, no hay dinero para los productos básicos.
Dora García indicó que el papel de baño económico que costaba 19 pesos subió a 25, el jabón en polvo que estaba en 17 pesos subió a 27 y que sólo había encontrado a buen precio el tomate, por lo que tiene que buscar las ofertas.

Con ella coincidió Miguel García, quien dijo que para tratar de ahorrar compara precios y aprovecha las ofertas que anuncian las tiendas, ya que ante la escalada de precios no puede adquirir todo lo que necesita, sino lo más urgente.
El arroz subió al doble, todo se ha encarecido injustamente, lo que ha llevado a Anahía Velázquez a abstenerse de comprar algunos productos que ya no puede pagar como para hacer hotcakes. Los precios suben pero la calidad ha bajado, añadió, pues ahora con el nuevo etiquetado se da cuenta de que no son buenos productos, sin embargo los que son de mejor calidad son muy caros y no están al alcance de su presupuesto.

Karla Ávila dijo que aunque no es ama de casa, sí se da cuenta de que los precios del aceite, huevo, frijol y azúcar se han elevado mucho, ya que a veces la envían a hacer la despensa y ha notado que cada vez puede comprar menos.

Reyna Pérez aceptó que la crisis ya no le permite consumir productos como carnes, pescados, galletas y mermeladas, los que definitivamente salieron de su presupuesto. Ante eso sólo compra frijol, arroz y huevos. Los altos precios de la canasta básica, asentó, le ha obligado a posponer la compra de zapatos o ropa, porque eso puede esperar pero no la comida en la mesa de su familia.